miércoles, 19 de febrero de 2014

Manchester City-FC Barcelona (1/8 Champions League, ida)


Alineaciones

Gael Clichy era una de las novedades en el once inicial del equipo de Manuel Pellegrini, aunque el que venia ocupando esa posición normalmente jugó unos metros por delante. Aleksandar Kolarov intentaría demostrar su calidad defensiva ocupándose de Dani Alves. El doble pivote esperado, aunque Fernandinho regresaba tras lesión. David Silva en el enganche y Álvaro Negredo como punta -en vez de los dos delanteros que ha utilizado en más de una ocasión-.

Tata Martino sacó la línea defensiva titular. Por delante de Sergio Busquets jugaron los "bajitos" para intentar asegurar la posesión de balón y tener el control de partido con Andrés Iniesta como teórico extremo izquierdo aunque se movió descaradamente por dentro. Alexis Sánchez partiendo desde la derecha pero ocupando posiciones de remate si Dani Alves se incorporaba al ataque y Leo Messi como jugador adelantado, aunque con la libertad de movimientos esperada.

Los "bajitos" mandaron

El FC Barcelona tuvo la pelota durante la primera parte y empujó al Manchester City a defender muy cerca de su propia área. Si éste era el plan del técnico "citizen" no lo sabremos,  pero el equipo Inglés no fue capaz de mantener su línea defensiva cerca del campo contrario durante continuos minutos de juego.

Lo que sabemos es que cuando se juntan Sergio Busquets, Xavi Hernández, Cesc Fabregas y Andrés Iniesta -más las veces que se apunta a la fiesta Leo Messi- es muy difícil que no te echen atrás, que te obliguen a cerrar los espacios cercanos a la frontal del área y estar muy juntos para aprovechar cualquier pequeño fallo que puedan cometer. El Manchester City no tuvo más remedio que hacerlo mientras corrían para evitarlo. Estos cuatro no tan sólo te arrastran hasta tu área por una superioridad numérica evidente sino porque desconocen que es un mal control y entienden que siempre está Sergio Busquets por detrás por si acaso. Si Fernandinho y Yaya Touré no son un doble pivote conocido por la calidad defensiva y orden, David Silva lo es mucho menos así que sólo les quedaba correr. Y Corrieron, pero la pelota siempre iba algo más rápido que ellos así que el único recurso que les quedaba era juntarse con la línea defensiva y que entre ocho, alguien consiguiese robar la pelota. Así lo hicieron.


 ¿Si todos se acercan, quién va lejos?

El FC Barcelona, a pesar de tener el balón no creó infinidad de ocasiones de gol. El Manchester City se juntaba con ocho jugadores en dos ambiguas líneas y muy cerca entre ellos que impedían tocar a los "culés" en esa zona. Los jugadores del Tata Martino se pasaban la pelota entre ellos, pero siempre por delante de la defensa, de vez en cuando intentaban un pase por dentro que era cortado por algún jugador de Pellegrini que estaba cercano al receptor, o algún centro de Dani Alves sin rematador.

La idea básica  -o la que yo he entendido que es básica- del juego de posición es superar la línea de presión inmediata. En este caso las dos líneas del City estan tan cercanas que podríamos considerar como una, pero nadie se ofrecía a la espalda de esa línea en la que uno esperaba a Alexis Sánchez, Dani Alves, Jordi Alba o Cesc Fabregas. Nadie fué, supongo -repito, supongo- porqué había ordenes de guardar la posición para, en caso de pérdida, regresar rápido. Igualmente, si los cuatro jugadores "bajitos" además de Leo Messi se acercaban al receptor del balón, los defensores también lo hacían, así que en caso de pérdida  ya estaban bien colocados, en cambio los espacios lejanos estaban libres y "el juego por la izquierda para acabar por la derecha" -o al revés- fue inexistente. Así que había muchos jugadores "culés" por el centro y muchos jugadores "citizens". Es decir muchísimos jugadores en muy pocos metros.

Martín Demichelis

Hoy la prensa inglesa se ha cebado con Martin Demichelis. He leído que su partido fue un horror y yo en cambio, tras revisar de nuevo el partido me encuentro con que el exjugador del Málaga hasta el minuto cincuenta del partido jugó un encuentro muy digno. Cometió un penalty, sí, pero en una jugada que fallan muchos -el suyo es el error más evidente- y delante tenía al mejor jugador del mundo. 


Un mejor jugador del mundo al que no le dejó girarse ni una sola vez. Leo Messi tan sólo pudo encarar, jugar de cara y conducir en situaciones de transición, y cada vez que lo hizo creó peligro, mucho peligro, pero en ataque posicional, Martín Demichelis estuvo muy acertado impidiendo al diez "blaugrana" poder recibir a las espaldas de Yaya Touré y Fernandinho con facilidad, y si eso ya es difícil lo hizo sin regalar ninguna falta. Cuando el equipo replegaba y Demichelis no tenía que moverse de una zona de tres metros alrededor suyo acertó mucho más, metió el pié cuando debía, estuvo atento a los centros de Dani Alves y evidentemente respondió a balón parado. Que le enseñasen la tarjeta roja le exhibió como el responsable de la derrota, pero su tarea la cumplió perfectamente durante más de cincuenta minutos.

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